IV ENCUENTRO CRISTIANO – NO TEMÁIS

El sábado 10 de diciembre, después de la misa de tarde, sobre las 21:00 tendrá lugar en la Parroquia el IV Encuentro Cristiano Navideño.

Participarán los coros de la Iglesia Católica y de las Iglesias Evangélicas.

Con este Encuentro Ecuménico, celebraremos la Navidad en Unidad, porque todos esperamos » la venida».

Después, en la plaza de la iglesia, compartiremos unos momentos y nos permitirá así, conocernos más. Todos somos hermanos en Cristo.

Primer Domingo de Adviento

27/11/2022

Primer Domingo de Adviento, con casi un mes de antelación comenzamos a preparar la Navidad, cuando todos hablan de las últimas semanas del año, nosotros hablamos de las primeras. Desde hoy y hasta el día del Bautismo del Señor, el domingo siguiente al día de la Epifanía, día de los Reyes Magos, van a ser siete semanas de tiempo fuerte en el que celebraremos la venida del Señor. Adviento, Navidad y Epifanía, venida, nacimiento y manifestación apuntan a que nuestro Señor se ha querido hacer presente en nuestra historia. Comenzamos la liturgia con la entronización del leccionario correspondiente al ciclo litúrgico, pregonamos el adviento, bendecimos la corona, y seguidamente encendemos nuestra primera vela, y nuestra primera banderola nos anima con las palabras “caminamos a la luz”

La primera lectura del profeta Isaías profetiza los tiempos futuros de justicia, de serenidad, y de salvación “En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor”. El salmo es un canto de alegría de los peregrinos que acuden a Jerusalén, donde encuentran paz y seguridad “Vamos alegres a la casa del Señor” El apóstol Pablo en la segunda lectura nos invita despertarnos de nuestros sueños “Comportaos reconociendo el momento en que vivís, pues ya es hora de despertaros del sueño” Jesús en el Evangelio nos apremia a estar atentos, a estar preparados, “estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”, nos invita a estar despiertos para recibirlo.

La visión del profeta Isaías es universalista, pues el profeta ve a judíos y paganos acudiendo gozosos al monte Sion, a Jerusalén “Hacia él confluirán todas las naciones, caminarán pueblos numerosos” que es como un faro que guía a los viajeros y donde esperan que Dios les enseñe su ley y les instruya en sus caminos “caminemos a la luz del Señor”, así lo hemos reflejado en la primera banderola “caminamos a la luz” Allí encontraran todos la paz deseada, las espadas son convertidas en arados y las lanzas en hoces o podaderas “De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas”, dejaran de ser instrumentos de guerra para ser instrumentos de trabajo y para la paz “No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”.

La segunda lectura de la carta a los Romanos del apóstol S. Pablo, nos dirige una advertencia urgente, nos llama a espabilarnos, a estar en vela “despertaros del sueño”, pues la salvación está cerca “la salvación está más cerca de nosotros”, la noche está para acabar y ya apunta el día. Nos amonesta a vivir no según las obras de las tinieblas, de la oscuridad, sino a vivir según las obras de la luz “La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz”, lo que significa revestirse de Cristo. Esto nos lleva a un estilo de vida que no sigue la oscuridad de la noche, sino la luz del día, pero con una exigencia: estar siempre despiertos, en vela, abrirnos a los valores principales de la vida.

En el Evangelio Jesús, en línea con las lecturas del profeta Isaías y S. Pablo, nos invita a la vigilancia, a estar despiertos, a mantenernos en vela, a estar atentos, a estar preparados ante la venida del Hijo del hombre. Jesús lo hace con dos comparaciones, una tomada del Antiguo Testamento, comparándolo con los tiempos de Noé “Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé”. Y la otra, está tomada de la vida cotidiana, donde el ladrón vendrá a desvalijar la casa cuando menos se le espera y por tanto debe el dueño de la casa estar preparado para que eso no suceda “estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”.

En el caso de Noé, tan solo una familia supo darse cuenta de lo que se le venía encima, el diluvio. Los que no supieron estar atentos quedaron anegados por las aguas de la tremenda inundación de proporciones universales. Y en la segunda comparación, el caso de la visita del ladrón que no avisa, por que debemos estar atentos para que no nos desvalijen la casa. También Jesús en otros momentos del Evangelio pone comparaciones de esta vigilancia. Los siervos que no saben cuándo volverá su amo, las diez vírgenes o muchachas que esperan al novio con las lámparas, cinco de ellas procuran provisionarse de aceite mientras las otras cinco no son previsoras, los talentos prestados que hay que hacer fructificar. La lección es la misma, no sabemos el momento ni la hora en que llegará el momento decisivo. Hay que estar preparados, con la casa en orden, con aceite en las lámparas “estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”.

El adviento no es tanto una cuestión de calendario, unas semanas de preparación a la Navidad, sino una actitud espiritual que debe durar todo el año y que en estos días intensificamos de un modo especial: la actitud de atención, de vigilancia, de espera activa, o como bien nos dice nuestro querido Emilio López Nava, en el video de la diócesis para este primer Domingo de Adviento, con esa palabra tan malagueña “aliquindoi”, que viene a significar eso mismo, o como esta otra expresión popular “estar al loro”, es decir estar atentos. Pues ¡Ánimo y dejémonos despertar! 

Feliz domingo comienzo del Adviento y día del Señor, feliz semana.

Solemnidad de Cristo Rey  

20/11/2022

Celebramos hoy la Solemnidad de Cristo Rey con la cual concluimos el año litúrgico. El domingo próximo con el Adviento, iniciaremos un nuevo ciclo, que nos hace participar un año más de la gracia de la salvación, volveremos a escuchar las enseñanzas Jesús, pero de la mano del Evangelista Mateo, este domingo concluimos con las lecturas del Evangelista Lucas. Esta fiesta es muy significativa, este último domingo, domingo XXXIV del Tiempo Ordinario, nos hace poner nuestra mirada en Jesús como Cristo Rey, pero con una mirada puesta en la historia, del Reino que acontece en nuestra historia, que se está gestando y madurando continuamente hasta el final de los tiempos.

En la primera lectura, tomada del segundo libro de Samuel, trata sobre la unción del rey David, que es aceptado como rey primero por todas las tribus y luego por los ancianos que lo ungen “ellos lo ungieron como rey de Israel” En el salmo todas las tribus cantan alegres “Vamos alegres a la casa del Señor” como en la antífona que también hoy cantamos nosotros. San Pablo en la segunda lectura, de la carta a los Colosenses, nos traslada esa alegría, ya que hemos sido trasladados al Reino de Dios que hemos heredados gracias al Hijo “nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor”. En el evangelio Jesús es Rey, pero su reinado no se basa en el poder político, el económico o en la fuerza de las armas. En la cruz muestra su poder “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”

La primera lectura, nos habla de la unción de David, la historia de Israel cuenta con pocos reyes que se puedan considerar figuras del que iba a ser Rey del Universo en los planes de Dios, por eso precisamente se lee este texto del nombramiento de David como rey. Los representantes de las tribus de Israel, tanto del Norte como del Sur, Judá, le habían reconocido como sucesor de Saúl, le rinden pleitesía y lo ungen como rey apoyándose en la voluntad de Dios “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel” Jesús es hijo de David, el hijo que el profeta Natán le había prometido y que debía de ser rey, ocupar el trono de David su padre, y reinar para siempre, como le dijo el ángel Gabriel a María en la Anunciación.

En la segunda lectura, carta a los Colosenses, San Pablo destaca como nadie la realeza de Cristo, precisamente en este himno cristológico se alegra que Dios nos ha llevado al reino de su Hijo querido y describe una magnifica lista de títulos de Jesús: imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, todo fue creado por él y para Él, punto de consistencia de todo el cosmos, cabeza de la Iglesia, el primogénito entre los muertos… “Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz”. Pues en Él reside toda la plenitud y, además, en Él se ha realizado la reconciliación universal, por la sangre de su cruz.  No puede existir otro himno más apropiado para la fiesta de Cristo Rey.

El Evangelio a lo largo de todo el año litúrgico, nos ha venido enseñando que el reinado de Dios no es un Reino a modo humano, no es un reino de poder, de dominio…, sino que entiende la realeza de Dios como las actuaciones de Dios mismo en la historia en favor de su pueblo, es el caudillo de su pueblo, el jefe y el auxiliador, el Señor que lo cuida y lo defiende.  Jesús nos hace notar que ese reino anunciado ya está presente en medio de nosotros, es la presencia definitiva del Reino.

Pero el Reino tiene sus exigencias, que el evangelio las resume en dos actitudes fundamentales: conversión y fe, cambiar el corazón para incorporarnos al Rey, no a un rey terreno, dominador y opresor sino al Rey que viene a establecer un Reino de Paz, de verdad, de libertad de justicia y amor. No solo basta la conversión, sino que además cuando la fe es auténtica, la conversión y la misma fe pasan del corazón al comportamiento, de las actitudes a las obras, de los símbolos a la realidad. Esto es lo que le ocurre al ladrón, al buen ladrón al que la tradición lo nombra como S. Dimas, se produce en él toda una conversión.

Jesús no es un rey al modo humano, su reino no es de este mundo. El Evangelio nos muestra que la realeza de Cristo se revela de modo admirable en la cruz. Cristo reina desde la cruz, y esto es la paradoja cristiana, pues, Aquel que había sido anunciado que sería grande, que sería hijo del Altísimo y heredaría el trono de David, su padre, comenzará a reinar en un pesebre de un establo y reinará definitivamente en una cruz romana, en la cruz de los esclavos, y es que la realeza de Cristo se expresa en el servicio, en la entrega por todos los hombres. “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Jesús le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” Esta misma paradoja nos dice que la cruz habla de otro tipo de triunfo, de otra forma de victoria: la de la reconciliación que pasa por el perdón y la entrega.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

Círculo del Silencio

Mañana lunes 14 de noviembre a las 19.30h.circulo de silencio en la plaza del pueblo.

Con este gesto de solidaridad con las personas migrantes y refugiadas, queremos apelar a nuestra propia conciencia, a la de nuestros conciudadanos y a la de nuestros gobernantes.

Es un gesto pacífico a través del cual se proponen y realzan los valores de la solidaridad, la igualdad, el respeto. Promoviendo la cultura del encuentro y la hospitalidad.