Primer Domingo de Adviento

27/11/2022

Primer Domingo de Adviento, con casi un mes de antelación comenzamos a preparar la Navidad, cuando todos hablan de las últimas semanas del año, nosotros hablamos de las primeras. Desde hoy y hasta el día del Bautismo del Señor, el domingo siguiente al día de la Epifanía, día de los Reyes Magos, van a ser siete semanas de tiempo fuerte en el que celebraremos la venida del Señor. Adviento, Navidad y Epifanía, venida, nacimiento y manifestación apuntan a que nuestro Señor se ha querido hacer presente en nuestra historia. Comenzamos la liturgia con la entronización del leccionario correspondiente al ciclo litúrgico, pregonamos el adviento, bendecimos la corona, y seguidamente encendemos nuestra primera vela, y nuestra primera banderola nos anima con las palabras “caminamos a la luz”

La primera lectura del profeta Isaías profetiza los tiempos futuros de justicia, de serenidad, y de salvación “En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor”. El salmo es un canto de alegría de los peregrinos que acuden a Jerusalén, donde encuentran paz y seguridad “Vamos alegres a la casa del Señor” El apóstol Pablo en la segunda lectura nos invita despertarnos de nuestros sueños “Comportaos reconociendo el momento en que vivís, pues ya es hora de despertaros del sueño” Jesús en el Evangelio nos apremia a estar atentos, a estar preparados, “estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”, nos invita a estar despiertos para recibirlo.

La visión del profeta Isaías es universalista, pues el profeta ve a judíos y paganos acudiendo gozosos al monte Sion, a Jerusalén “Hacia él confluirán todas las naciones, caminarán pueblos numerosos” que es como un faro que guía a los viajeros y donde esperan que Dios les enseñe su ley y les instruya en sus caminos “caminemos a la luz del Señor”, así lo hemos reflejado en la primera banderola “caminamos a la luz” Allí encontraran todos la paz deseada, las espadas son convertidas en arados y las lanzas en hoces o podaderas “De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas”, dejaran de ser instrumentos de guerra para ser instrumentos de trabajo y para la paz “No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”.

La segunda lectura de la carta a los Romanos del apóstol S. Pablo, nos dirige una advertencia urgente, nos llama a espabilarnos, a estar en vela “despertaros del sueño”, pues la salvación está cerca “la salvación está más cerca de nosotros”, la noche está para acabar y ya apunta el día. Nos amonesta a vivir no según las obras de las tinieblas, de la oscuridad, sino a vivir según las obras de la luz “La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz”, lo que significa revestirse de Cristo. Esto nos lleva a un estilo de vida que no sigue la oscuridad de la noche, sino la luz del día, pero con una exigencia: estar siempre despiertos, en vela, abrirnos a los valores principales de la vida.

En el Evangelio Jesús, en línea con las lecturas del profeta Isaías y S. Pablo, nos invita a la vigilancia, a estar despiertos, a mantenernos en vela, a estar atentos, a estar preparados ante la venida del Hijo del hombre. Jesús lo hace con dos comparaciones, una tomada del Antiguo Testamento, comparándolo con los tiempos de Noé “Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé”. Y la otra, está tomada de la vida cotidiana, donde el ladrón vendrá a desvalijar la casa cuando menos se le espera y por tanto debe el dueño de la casa estar preparado para que eso no suceda “estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”.

En el caso de Noé, tan solo una familia supo darse cuenta de lo que se le venía encima, el diluvio. Los que no supieron estar atentos quedaron anegados por las aguas de la tremenda inundación de proporciones universales. Y en la segunda comparación, el caso de la visita del ladrón que no avisa, por que debemos estar atentos para que no nos desvalijen la casa. También Jesús en otros momentos del Evangelio pone comparaciones de esta vigilancia. Los siervos que no saben cuándo volverá su amo, las diez vírgenes o muchachas que esperan al novio con las lámparas, cinco de ellas procuran provisionarse de aceite mientras las otras cinco no son previsoras, los talentos prestados que hay que hacer fructificar. La lección es la misma, no sabemos el momento ni la hora en que llegará el momento decisivo. Hay que estar preparados, con la casa en orden, con aceite en las lámparas “estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”.

El adviento no es tanto una cuestión de calendario, unas semanas de preparación a la Navidad, sino una actitud espiritual que debe durar todo el año y que en estos días intensificamos de un modo especial: la actitud de atención, de vigilancia, de espera activa, o como bien nos dice nuestro querido Emilio López Nava, en el video de la diócesis para este primer Domingo de Adviento, con esa palabra tan malagueña “aliquindoi”, que viene a significar eso mismo, o como esta otra expresión popular “estar al loro”, es decir estar atentos. Pues ¡Ánimo y dejémonos despertar! 

Feliz domingo comienzo del Adviento y día del Señor, feliz semana.

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