III Domingo Del Tiempo Ordinario

 22/01/2023

Este domingo, el tercero del tiempo ordinario, es el Domingo de la Palabra de Dios. El domingo pasado fue el de la Infancia y Adolescencia misionera, servicio de la Iglesia para que los niños y adolescentes cristianos adquieran una conciencia misionera, de compartir con los niños y adolescentes de todo el mundo, su fe y sus bienes materiales, cuyo lema este año ha sido “Todos para uno y todos para Él”. Nos encontramos también en medio de la semana de la Oración por la Unión de los Cristianos cuyo lema es “Haz el bien, busca la justicia” Pero este domingo lo ocupa la jornada de la Palabra de Dios con el lema “Os anunciamos lo que hemos visto”, jornada instituida el papa Francisco en 2019.

La Palabra de Dios nos congrega como Pueblo de Dios, en la primera lectura, del profeta Isaías, nos recuerda como los habitantes israelitas de la tierra de Zabulón y Neftalí habían sufrido durante años la brutalidad y la opresión de los invasores asirios. Isaías, convencido de que toda esta barbarie llegaría a su fin, anuncia con júbilo un futuro mejor para su pueblo “El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande”, temas que recoge el salmo en la antífona “El Señor es mi luz y mi salvación” San pablo, en la segunda lectura, sacada de la primera Carta a los Corintios, exhorta a la concordia,  lectura muy apropiada con motivo de la semana de oración por la unidad de los cristianos ¿Está dividido Cristo? En el evangelio, Jesús en Cafarnaúm comienza a llamar a los primeros “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”

En la primera lectura, el profeta Isaías, da ánimos a su pueblo con el anuncio de un futuro mejor, precisamente a israelitas de Galilea, tierra donde vivían en medio de los judios muchos gentiles. Galilea fue muy maltratada por los asirios, por ello nos hallamos ante un pueblo falto de alegría y esperanza e inmerso en tinieblas. Isaías anuncia tiempos mejores, todo será transformado, las tinieblas en luz, la esclavitud en liberación, la tristeza en alegría, alegría que se hace notar en una de las estrofas del salmo “espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida” Toda la lectura del profeta es como un preludio del ministerio de Jesús, que comienza precisamente en Galilea. En Jesús se cumplen la profecía de Isaías: luz “El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande”, la alegría “creciste la alegría, aumentantes el gozo” y la liberación “quebraste la vara del opresor y el yugo de su carga”

San Pablo, en la segunda lectura, exhorta a la unión y señalando lo inconveniente de que en una comunidad cristiana existan discordias, separación, desacuerdo, ruptura. No puede ser que unos digan “soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo” las discordias por diversas procedencias o afinidades no se pueden justificar ¿Está dividido Cristo?”, todos somos de Cristo es quien ha muerto por todos, ningún otro ha dado su vida como la ha dado Él. Corinto era una comunidad muy difícil, pues había cristianos de diversas culturas, sensibilidades, condición social lo que hacía muy difícil de mantenerla unida, la comunión es una característica irrenunciable para los cristianos, esta comunión no significa uniformidad. Y de eso trata la semana de oración por la unidad de los cristianos, de unir, no de uniformar, a las diferentes confesiones cristianas, creyentes todas en Cristo Jesús y bautizadas en su nombre, pero divididas.

El evangelio de Mateo como seña de identidad del mismo, hace referencia al Antiguo Testamento, presentando como las profecías se van cumpliendo en Jesucristo. En texto evangélico de hoy se puede dividir en dos partes, la primera nos presenta a Jesús, una vez que Juan el Bautista concluye su ministerio, estableciéndose en Cafarnaúm, precisamente en el territorio de Zabulón y Neftalí, cumpliéndose la profecía “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”.  

Y en la segunda parte, el comienzo del ministerio de Jesús.  Es precisamente la Luz la que está ya está al comienzo de la predicación de Jesús, pues la Luz es el mismo que nos anuncia la conversión “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”, inaugurando un tiempo de gracia. Esta misma Luz e la que iluminó a los primeros llamados, a los primeros discípulos, que dejan todo: trabajo, familia, … y le siguen “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Jesús recorre toda Galilea llevando su Luz y Esperanza a los que se le acercan para ser curados de sus dolencias y enfermedades “Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Esa Luz que trae Jesús es la soberanía del Amor de Dios Padre que nos hace ser hijos en el Hijo, dándonos la misma vida.

Que el Evangelio, la Palabra nos convierta para que seamos verdaderos colaboradores y trabajadores del Reino, pescadores de hombres.

Feliz Domingo día del Señor, y feliz semana.

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