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XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO-DOMUND 24/10/2021

Domingo trigésimo del tiempo ordinario, celebramos la Jornada Mundial de la Misiones, Domund, cuyo lema elegido para este año es “Cuenta lo que has visto y oído”.  

Es una invitación, y una llamada a la evangelización, los cristianos no podemos reservarnos al Señor para nosotros mismos. La misión evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación en la transformación del mundo y en la custodia de la creación.

La síntesis de las lectura pude quedar así: la primera lectura relata como el pueblo de Israel, y especialmente los más pobres y necesitados, experimentaron el amor de Dios cuando concluye el destierro y los lleva de nuevo su tierra: “Vendrán todos llorando y yo los guiaré entre consuelos”. El salmo recoge el tema del regreso a Jerusalén anunciado por Jeremías, subrayando la alegría de quienes los ven volver “El Señor ha estado grande con ellos. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”.  La segunda lectura nos ofrece otra perspectiva: la Iglesia comunidad que sigue a Cristo por el camino del amor, tiene una forma sacerdotal “Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec” Se anuncia aquí la plenitud de la salvación que nos viene por la fe en Jesucristo.

En el evangelio es esa la fe que curó al ciego de Jericó cuando le pidió a Jesús: “Rabbuní, que recobre la vista” y que nos empuja a seguirlo por el camino de la vida hasta que un día lo veamos cara a cara en el cielo.

En la primera lectura el profeta Jeremías, uno de los oráculos del Señor del denominado “Libro de la consolación”, pretende consolar al pueblo de Israel, que fue desterrado por los asirios primero y luego por los babilonios, prometiéndole que volverán de todos los confines de la tierra, es un anuncio de esperanza para el pueblo de Israel “¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel!” Volverán incluso aquellos menos capacitados para moverse y desplazarse: cojos, ciegos, preñadas, recién paridas, todos ellos regresarán a Jerusalén. Las penas serán transformadas en consuelos y alegrías como se canta en la antífona del salmo, que recoge el tema del regreso a Jerusalén anunciado por Jeremías, dando nota de la alegría de aquellos que los ven volver, el asombro de los pueblos paganos ante la acción de Dios y el gozo y la alegría de los que se fueron llorando al destierro y vuelven cantando “Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas.”

La segunda lectura, un tanto complicada de enlazar con el evangelio de hoy, nos ofrece la perspectiva de Cristo sacerdote, sumo y eterno, cuyo origen no es humano, sino divino. “Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios”, pero solo Cristo, el Hijo de Dios, posee un sacerdocio singular y trascendente, del que depende la salvación universal. Cristo ha transmitido su sacerdocio a la Iglesia mediante el Espíritu Santo. Cristo y la Iglesia están unidos, los sacramentos son presencia de Cristo en medio de ella, por lo que Cristo prolonga su acción salvífica, permimtiendo a los hombres ser curados por su fe, como el ciego Bartimeo.

El relato del evangelio cierra la sección en la que Jesús ha formado a sus discípulos sobre diversos temas, nos sitúa ante la última escena en su camino que asciende desde Galilea a Jerusalén. Un ciego conocido por hijo de Timeo, Bartimeo, está al margen del camino y en la marginalidad social como correspondía a todos los que padecían alguna tara física, que están en el camino, sino fuera de él.

El relato del evangelio cierra la sección en la que Jesús ha formado a sus discípulos sobre diversos temas, nos sitúa ante la última escena en su camino que asciende desde Galilea a Jerusalén. Un ciego conocido por hijo de Timeo, Bartimeo, está al margen del camino y en la marginalidad social como correspondía a todos los que padecían alguna tara física, que están en el camino, sino fuera de él.

Bartimeo ha elegido un buen lugar para pedir limosnas, precisamente el camino más transitado. Cuando se entera que pasa “Jesús Nazareno” grita pidiéndole compasión. Los acompañantes y discípulos de Jesús le mandan callar.

Bartimeo no se deja influenciar por lo que dicen, insiste y grita aún más fuerte “Hijo de David, ten compasión de mi”, consigue llamar la atención de Jesús que manda llamarlo. Los que le mandaban callar ahora le dicen “Ánimo, levántate que te llama”. No le llama para seguirle, sino para curarle, pero la auténtica curación será seguirle camino de Jerusalén, es una actitud diferente de los discípulos que discutieron por el camino quién es el mayor.

El gesto de Bartimeo, dejar su manto, prácticamente todo lo que poseía. El manto para Bartimeo representaba el mayor tesoro para él, le servía para cubrirse al dormir, se protegía del frío, de día se cubrían del sol y la arena, le servía para recoger las monedas que le daban. Bartimeo no quería tener nada que pudiera obstaculizar su caminar hacia Jesús, nos recuerda al joven rico que se fue entristecido por no desprenderse de lo que le sujeta para seguir a Jesús, cuyo seguimiento se basaba en el cumplimiento de la Ley.  La ceguera Bartimeo quedó iluminada llena de fe y esperanza. No se quedó al margen, ni se marchó a Jericó, ni se encerró en su alegría de haber recuperado la vista, sino que se decidió a seguir a Jesús. La vista recuperada le hace ver un Dios nuevo, capaz de iluminar su corazón y seguir a Jesús hasta donde sea necesario.

Muchos buscan a Dios por una necesidad y tan pronto como reciben lo que buscan se alejan de Él.  Bartimeo busco a Jesús por su ceguera, pero más que su ceguera el deseaba ver a Jesús y lo demostró dejándolo todo y siguiéndolo. Que el Señor ilumine nuestras cegueras para seguirle y que María nos acompañe en el camino.

Feliz domingo y feliz semana.

 

DOMUND 2021

Este domingo 24 de octubre toda la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones, que en España se llama día del Domund.

Como sabemos, el penúltimo domingo del mes misionero octubre, los cristianos tenemos una Jornada universal en la que apoyamos a los misioneros en su labor evangelizadora, desarrollada entre los más pobres. Participemos todos.

Para más información, pincha aquí 👉 https://www.conferenciaepiscopal.es/24-octubre-domund-2021/

XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 17/10/2021

Vigésimo-noveno domingo del tiempo ordinario, nuestra diócesis comienza la primera fase del sínodo, cuyo eslogan es “Por una Iglesia sinodal. Comunión | Participación | Misión” Al convocar este sínodo, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a reflexionar sobre un tema decisivo para su vida y su misión.

Siguiendo la senda de la renovación de la Iglesia propuesta por el Concilio Vaticano II, y guiados por el Espíritu Santo, iluminados por la Palabra de Dios y unidos en la oración, podremos discernir los procesos para buscar la voluntad de Dios y seguir los caminos a los que Dios nos llama, hacia una comunión más profunda, una participación más plena y una mayor apertura para cumplir nuestra misión en el mundo. Coincidiendo con la apertura diocesana del sínodo se presenta también el plan pastoral diocesano casi de forma simultanea en las parroquias de la diócesis.

La síntesis de las lecturas de este domingo puede ser esta: comenzando por la antífona del salmo “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”. Esta misericordia de Dios nos viene, en la primera lectura, por el anunció de profeta Isaías, por medio del siervo “que justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos”. Esa profecía se cumple plenamente en nuestro Señor Jesucristo como dice la carta a los Hebreos, “probado en todo, como nosotros, menos en el pecado”, y el mismo evangelio “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Tenemos que estar dispuestos a compartir los sufrimientos de Cristo, haciéndonos servidores de los demás.

Que Jesús era consciente de la pasión y muerte que iba a padecer lo dejan claro los evangelios en diversos momentos.

Los evangelios dan a conocer el odio que estaba despertando entre las autoridades religiosas y políticas, este odio culmina en su pasión y muerte que a su vez culminará en victoria y resurrección. Momentos que quedan expresados en la primera lectura del libro de Isaías “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, …”  este comienzo de la lectura puede resultar escandaloso, sin embargo, la muerte no significa fracaso. Es el plan de Dios, en que su Hijo ofrece su vida para todos “… los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte, …”

Según la carta a los Hebreos, no fue Dios quien quiso que su Hijo sufriera, Jesús tuvo dos opciones o mediante el gozo o mediante la cruz. Él eligió la segunda opción para poder “compadecerse de nuestras debilidades” nadie puede decirle y reprocharle que no sabe lo que es sufrir, se hizo semejante a nosotros. Ha sido probado en todo menos en el pecado, ha pasado hambre y sed, no ha tenido donde reclinar la cabeza, ha sido ultrajado, calumniado, acusado de comilón y borracho, de tener amistades peligrosas, recaudadores y prostitutas, lo han abofeteado, ha muerto con la muerte más dolorosa y humillante. Tanto sufrimiento nos garantiza acercarnos a Él y encontrar auxilio.

Los anteriores domingos Jesús fue instruyendo a los discípulos sobre diversos temas: los niños, el divorcio, en el último sobre las riquezas. Hoy nos ofrece la última gran enseñanza antes de subir a Jerusalén para su Pasión. El Evangelio relata como los hermanos Zebedeo quieren el triunfo sin pasión.

Al primer anuncio de la pasión le siguió el desacuerdo de Pedro, al segundo la incomprensión y miedo de preguntar de los discípulos, y tras el último anuncio de su pasión tenemos la reacción más desconcertante de la mano de Santiago y Juan, precisamente de dos de los más cercanos a Jesús, están tan obsesionados por triunfar que no han entendido lo dicho por Jesús sobre el sufrimiento y resurrección.

Mientras Jesús habla de sufrimiento ellos quieren ganarse el triunfo, piensan en un mesías terreno que triunfará y se convertirá en rey de Israel y quieren un puesto, uno a la derecha y el otro a la izquierda, presidente y vicepresidente. Jesús primero les recuerda que para triunfar antes hay que pasar por el sufrimiento, beber el mismo cáliz de la pasión; segundo les dice que el beber el cáliz no les garantiza los primeros puestos, puesto que ya están reservados, no nos dice a quienes, pero están reservados.

La reacción de los otros apóstoles no se hace esperar, probablemente porque ellos también ambicionan los primeros puestos y Jesús aprovecha para enseñarles como debe ser la relación dentro de la comunidad “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”.

La actitud de los discípulos es muy humana, de simple búsqueda de poder. Por eso Jesús para que no caigan les presentó los dos ejemplos antagónicos que acabamos de leer, primero que no deben imitar a los jefes y deben de imitar a Él, que no ha venido ser servido sino a servir y dar su vida por todos. De ahí la gran enseñanza el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

Que el Señor nos ayude a ser servidores y no a ser servidos, a entender que el servicio no es ejercer poder. Que María sea nuestra guía en este sínodo que comenzamos.

Feliz domingo y feliz semana.