JUEVES SANTO, DIA DEL AMOR FRATERNO

El Jueves Santo es uno de los días más plenos de acontecimientos: última cena, lavatorio de los pies, institución de la eucaristía, oración en el huerto. La liturgia se ha limitado a los tres primeros. La primera lectura nos presenta las indicaciones de como se debe celebrar la fiesta de Pascua, el salmo un preludio de la oración de Jesús en el huerto, en la segunda lectura tenemos el relato más antiguo que se conoce de la institución de la Eucaristía y en el evangelio se nos relata el lavatorio de los pies y la institución de la eucaristía.

La cena de Pascua era una fiesta que los pastores celebraban en primavera al comienzo de la trashumancia, se sacrificaba un cordero o cabrito, para rogar por la fecundidad del ganado y una buena trashumancia. Con la sangre se untaban los palos de la entrada de la tienda para ahuyentar a los malos espíritus, la plaga exterminadora. Esta fiesta, más tarde, es relacionada con la liberación de Egipto. La plaga exterminadora se concreta en el paso del Señor, que exterminará a los primogénitos y con la derrota de los dioses de Egipto, permitiendo la salida de los Israelitas de aquel país. La cena se adaptó a aquellas circunstancias angustiosas del momento. Se celebra con la cintura ceñida, las sandalias calzadas, bastón en mano y a toda prisa.

Tiene su relación con la fiesta de los Ázimos, que no es de pastores, sino de agricultores, es cuando comienza el cordero a acompañarse de panes sin fermentar, “Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas” la levadura se toma de la cosecha antigua y los ázimos simbolizan la vida. El salmo es todo un preludio de la agonía de Jesús en el monte de los Olivos durante la oración, en la que llegó a sudar gotas de sangre.

Al tiempo que nos preludia el precio que pagó Dios por nuestro rescate “Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles”. En la segunda lectura encontramos el relato mas antiguo sobre la institución de la Eucaristía, estos relatos proceden de los evangelios sinópticos y de este texto de la carta a los corintios. Este gesto de Jesús se convertirá en costumbre y norma para la Iglesia. Imaginémonos presentes en la cena como un apóstol más, nuestra primera reacción seria no entender mucho, como los apóstoles.

Bendecir el pan y repartirlo era algo muy normal, pero decir “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía” resultaría a primera vista raro y enigmático. Luego bendice la última copa y al pasa diciendo “Esta es mi sangre, de la alianza, que se derrama por todos” Jesús establece una alianza nueva, anunciada antaño por los profetas, como Jeremías, que sella derramando su sangre.

Jesús es consciente de que va a morir y que su muerte cambiará radicalmente las relaciones entre Dios y la humanidad. Los apóstoles en un primer momento no pudieron comprender, pero a los pocos días, al ver al Señor resucitado, pudieron percibir la relación entre el pan partido y el cuerpo de Jesús, la relación entre le vino y la sangre derramada.
La Eucaristía actualiza la muerte y resurrección de Jesús, es el alimento indispensable del cristiano, es la nueva alianza entre Dios y el hombre, supone un compromiso con el prójimo al igual que Jesús se comprometió con nosotros al entregar su cuerpo y derramar su sangre.

El evangelio de Juan que tanta importancia concede al discurso del Pan de Vida, no cuenta la institución de la Eucaristía. Se limita a relatarnos el gesto de humildad, de amor para los discípulos, y para nosotros, que debemos seguir e imitar su ejemplo “debéis lavaros los pies unos a otros” Jesús se rebaja hasta límites insospechables, haciendo lo que hacen los esclavos, es tal la carga expresiva de este acto, de esta acción que podemos considerarla como su testamento.

Culminamos con la oración colecta de este día que es el mejor resumen que podemos hacer de lo que celebramos hoy: «Señor Dios nuestro, nos has convocado esta tarde para celebrar aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio nuevo de la alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios, nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por Jesucristo nuestro Señor”


Jueves Santo, feliz día del Amor Fraterno.

Reseña retiro del sábado.

Un grupo de feligreses de la Comunidad Parroquial asistió, el pasado sábado, al retiro cuaresmal guiado por el Rvdo. Miguel Ángel Criado.

Nos habló de pasar de una Fe heredada, a una Fe experimentada. De poner nuestro corazón delante del Señor, para sentir que Él camina siempre a nuestro lado, y lleva el timón de nuestra vida.

Profundizó en la exhortación
apostólica  publicada en 2013 por el Papa Francisco «Evangelii Gaudium» vinvulándola al libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por Lucas, fundamento y espejo de cómo la Iglesia se abrió camino y se entendió por el mundo.

Salir de la mundanidad espiritual, y ser fieles a Dios. Buscar la Gloria Divina y no la humana. Salir hacia aquell@s que están alejados.

La Iglesia hace misión y la misión hace Iglesia.

Gracias Miguel Angel.

Domingo de Ramos 28/03/2021

Con el Domingo de Ramos, transcurridos los cuarenta días de la Cuaresma, alcanzamos, junto a Jesús, la ciudad de Jerusalén, meta del itinerario de su ministerio público y lugar de su manifestación como Hijo de Dios y Mesías. En Jerusalén, en la Pascua, se inicia la aventura cristiana.

Comenzamos las celebraciones de la Semana Santa. Entramos en los días más importantes para la vida de los cristianos.

La liturgia de este domingo, tras cantar el triunfo mesiánico de Jesús, nos invita a seguirle en sus humillaciones, en su entrega, en su Pasión.

Se puede indicar que toda la Cuaresma ha sido un acompañar a Jesús camino de su Pascua. Este camino culmina en Jerusalén. La Palabra de Dios nos invita a llegar con Jesús hasta el final de ese camino, que también es el nuestro. Ello supone entrar en Jerusalén y encontrar allí, y que en la Cuaresma se ha ido haciendo presente cada domingo:

1) el desierto (la tentación),

2) la montaña (la luz),

3) el Templo que será destruido y reconstruido en tres días,

4) el amor de Dios Padre que entrega al Hijo para salvar al mundo y

5) el grano de trigo que si no muere queda infecundo y no da fruto.

El paso del gozo, al grito de “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!¡Hosanna en las alturas!”, del recibimiento al Nazareno, por parte de la ciudad de Jerusalén, al grito “crucifícale”, narrado por las lecturas de este Domingo, perfila con toda su hondura el gran misterio de la Pascua que vamos a celebrar.

El texto de la Pasión de Marcos. Un texto dramático, ya nos lo deja caer la primera lectura del profeta Isaías “no me tapé el rostro ante insultos y salivazos … Y yo no me resistí ni me eché atrás”, y en Filipenses “no hizo alarde de categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos” que invita a que entremos a él, a sentirnos implicados “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” y concernidos.Un texto siempre actual. Por ejemplo:

1) llama la atención la cantidad de personajes que aparecen a lo largo del relato; ese elenco tan variado invita a reconocernos en alguno de ellos, en alguna de sus actitudes;

2) los discípulos no aguantan junto a Jesús, ni en la oración del huerto, se duermen, ni en el momento de su prendimiento, huyen

3) Jesús siempre reconcilia, une, crea comunión; incluso, entre los que son enemigos: las autoridades judías y Pilatos se ponen de acuerdo a propósito del destino de Jesús; los que son enemigos se unen gracias a él;

4) Es interesante que Jesús, a lo largo del relato, va hablando cada vez menos; al final solo habla con su Padre; ante el Sumo y Sacerdote y Pilato guarda silencio; no responde a sus preguntas; es como si no reconociera su autoridad en relación a su doctrina o su persona;

5) es un pagano, el centurión, el que hace la confesión de fe Pascual más nítida de entre todos los personajes del relato “Verdaderamente este era Hijo de Dios”;

6) Las mujeres observan dónde colocan el cuerpo de Jesús tras su muerte. Ellas serán las primeras que testifiquen su resurrección.

Proclamemos como en la carta a los filipenses “Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”

Feliz Domingo de Ramos.

RETIRO SÁBADO 27 MARZO

Este sábado 27 de marzo, a partir de las 10:00h y hasta las 14:00h, tendremos un retiro cuaresmal en nuestra parroquia.

Nos guiará en esta ocasión el Reverendo Presbítero D. Miguel Ángel Criado, párroco de la Iglesia del Salvador de Málaga.

Defendió su tesis doctoral en la Pontificia Universidad Georgiana de Roma, bajo el título «Juan Alfaro teólogo de la fe». En ella reflexiona, sobre que la fe no es una realidad estática ni una posición conquistada para siempre. La fe es una realidad vital y dinámica, que no se reduce a la aceptación de una serie de verdades y doctrinas. La fe es un encuentro con Cristo que ha de cultivarse para que ésta se fortalezca y revierta en la tarea evangelizadora de toda la Iglesia.

«El cristiano se hace, no se nace»

(Tertuliano s.II d.C.)

Hasta completar aforo, y siempre con todas las medidas higiénico sanitarias y de distanciamiento. Sigamos siendo responsables.

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN / ENCARNACIÓN 25/03/2021

Celebramos hoy la solemnidad de la Anunciación a María que, indisolublemente, es también la solemnidad de la Encarnación del Verbo de Dios. Es el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad. El comienzo de nuestra salvación. Dios ha entrado, ha irrumpido, en la historia humana.

En este día en que la carne del Hijo de Dios comienza a formase en el seno de la Virgen María la Iglesia celebra también la Jornada en favor de la vida, desde sus inicios hasta su final. Resulta paradójico, que, en estos momentos de pandemia, donde la humanidad lucha en favor de la vida, se aprueben leyes que promueven todo lo contrario y precisamente para las situaciones donde la vida está más amenazada, al principio y al final, como la recientemente aprobada ley de la eutanasia.

Esta solemnidad rompe con el carácter penitencial de la Cuaresma, como ya comentamos en la solemnidad de San José. Por aquella comentábamos los elementos en común de ambas solemnidades: anuncio por ángel; la respuesta positiva a los planes de Dios, leemos hoy en el salmo “Aquí estoy para hacer tu voluntad”; las pocas o nulas palabras y los grandes silencios; poner nombre, “y le pondrá por nombre Enmanuel”. De José destacábamos el corazón de padre imagen del corazón del Padre Dios.

Centrándonos en la solemnidad de la Anunciación/Encarnación, recordamos como el 25 de diciembre celebramos el nacimiento de Jesús, y hoy 25 de marzo, nueve meses antes, recordamos que el nacimiento del Señor fue anunciado a la Virgen María, su madre, por medio del arcángel Gabriel, para pedirle su consentimiento, y hacer posible la humanidad del Hijo de Dios en su seno. La Virgen María con su disponibilidad, su colaboración humana: “Hágase en mí, según tu palabra”, hace eficaz la salvación divina.

Dios se hace hombre eternamente, Dios comparte nuestra suerte, es más, en el Hijo, nosotros somos hijos. Dios se hizo hombre para hacer al hombre dios, como dicen los Santos Padres, hacernos humanidad deificada, o lo que es lo mismo, la transformación del Espíritu Santo lleva a cabo en nosotros. Esta transformación nos lleva alcanzar madurez cristiana, priorizando el Reino de Dios y dejando las mundanidades. Jesús ha conducido a la humanidad a su cumbre, a lo máximo, haciéndonos participar de su divinidad.

“En Él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre…” (Gaudium et spes nº 22)

En contexto de Cuaresma, podemos decir que toda la vida de Cristo es una cuaresma, un camino hacia la Pascua. Esto los recordamos cada día en el Ángelus, en la oración final, decimos: “Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, para que los hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz lleguemos a la Gloria de su Resurrección.” Es decir, que para llegar a la Pascua de Resurrección comenzamos con la Encarnación, pero inevitablemente tendremos que pasar por la Pasión y Cruz.

 La celebración de este Misterio, nos ayuda a prepararnos para la fiesta de la Pascua. En ella se pone de manifiesto todo lo que encierra este abajamiento del Verbo y cómo con su retorno al Padre, la humanidad entera entra con Él en la comunión para la cual Dios nos creó.

Cristo vino para hacer la voluntad del Padre, leemos en la carta a los Hebreos: “He aquí que vengo … para hacer, oh Dios, tu voluntad” Recibido por nosotros en la Encarnación, lo entregó por nosotros en la Cruz. Recibe de nosotros la humanidad y comparte nuestra misma suerte. En la Cruz entrega todo por nosotros.

En el Calvario, somos reformados por el Amor de Dios. “donde abundo el pecado, sobreabundo la gracia” dice San Pablo o bien como escucharemos en el pregón pascual “Oh, feliz culpa, que nos mereció tal Redentor” Dios nos muestra con este hecho que nos quiere con locura, nos amó hasta el extremo, hasta el fin “Nadie tiene más amor, que el que da la vida por sus amigos”

Que María, interceda por nosotros.

Feliz día de la Anunciación/Encarnación.