Solemnidad Madre de Dios

01/01/2023

Celebramos hoy la Solemnidad de María Madre de Dios, con la que concluimos la octava de Navidad, la cual comenzábamos celebrando a Jesús, hijo de María, y la terminamos hoy celebrando a María Madre de Jesús. Aunque el protagonista de toda la Navidad es Jesucristo la solemnidad de hoy es el recuerdo de la Madre en la fiesta del Hijo. Es la fiesta mariana más importante y seguramente la más antigua, pues todo lo que podemos decir de María depende de la vocación y llamada a ser Madre del Mesías, Madre de Nuestro Señor. Madre de Dios argumenta todos los dogmas marianos.

Iniciamos un Año Nuevo y dejamos atrás otro año, que ha seguido marcado aún por los últimos coletazos de la pandemia, aunque nuestros hermanos chinos lo están pasando fatal por la misma, un año marcado también por una elevada inflación y para colmo la guerra en Ucrania que parece prometer ser larga; y en el último día del año, el papa emérito, Benedicto XVI, ha sido llamado a la casa del Padre, desde aquí nos unimos a las oraciones por su eterno descanso. Pues a pesar de todo, iniciamos el año con bendiciones y con los mejores deseos. También celebramos hoy la LVI Jornada Mundial de la Paz cuyo lema este año es: Nadie puede salvarse solo

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: En la primera lectura, del libro de los Números, nos habla de como en el antiguo Israel, el sacerdote proclamaba una bendición solemne sobre el pueblo. “Invocarán mí nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré” La presencia benefactora de Dios aseguraba protección, paz y prosperidad al pueblo. El salmista retoma la bendición de la primera lectura, nos invita a contemplar la salvación de Dios no solo a Israel, sino a todas las naciones. “Que canten con alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra”

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz” Dios nos bendice, y al mismo tiempo nos invita a bendecir, y este año que comienza también queremos sea bendecido por el Señor. Comenzamos el año en presencia de Dios y con nuestras esperanzas puestas en Él, acompañados de la mano de María, Madre de Nuestro Señor, pidiendo por la paz en el mundo, y en especial en Ucrania, una paz que es más que una ausencia de conflictos, se trata como dice el papa Francisco en su mensaje para esta jornada, “promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza”  que nos recuerda a su oración en la Plaza de España de Roma ante la imagen de la Virgen Inmaculada, de este pasado 8 de diciembre: “Virgen Inmaculada habría querido traerte hoy el agradecimiento del pueblo ucraniano por la paz que llevamos tanto tiempo pidiendo al Señor. En lugar de eso, aún debo traerte la súplica de los niños, de los ancianos, de los padres y madres, de los jóvenes de esa tierra atormentada, que tanto sufre”

La segunda lectura, de la carta del apóstol S. Pablo a los Gálatas, nos anuncia que con el nacimiento de Jesús la humanidad ha alcanzado una transformación profunda: somos hijos adoptivos de Dios, podemos tener con Él una relación cercana y familiar “Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer”

El evangelio de hoy, resalta que los pastores, los más humildes, las gentes sin clase, los que no tienen estima social, son los primeros que van a contemplar lo que el ángel les había anunciado, y encuentran al niño según le han dicho “acostado en el pesebre” Son anunciadores que simbolizan al pueblo de Israel, que por fin reconocen a su Señor, glorifican y alaban a Dios por lo que han visto y oído. Esto provoca asombro y admiración, en los allí presentes, mientras María “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón

Al octavo día, dice el Evangelio, que sus padres llevaron al niño a circuncidar y le pusieron por nombre Jesús que significa Dios salva, es un nombre equivalente a Enmanuel que significa Dios con nosotros. La gracia fundamental de la Navidad es que Dios se ha introducido definitivamente en nuestra historia, se ha hecho uno de nosotros para salvarnos, por medio de su Hijo, al que recibimos por medio de María.

Pues como María, y con su intercesión, escuchemos la Palabra con corazón dispuesto, retengámosla y meditémosla perseverando en ella. Y pidamos también su intercesión por la paz en estos momentos en que el mundo vive la guerra en Ucrania, y las tensiones en el área del Pacífico.      

Feliz Año Nuevo y que María, nuestra Madre, siempre nos acompañe.

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