Solemnidad del Bautismo del Señor

08/01/2023

La Solemnidad del Bautismo del Señor une el tiempo litúrgico de la Navidad, que concluimos hoy, con el comienzo del tiempo ordinario. Mientras en las celebraciones de los días anteriores resaltábamos la humanidad del Hijo de Dios, Dios encarnado y hecho hombre, en esta solemnidad resaltamos su divinidad.

Una síntesis breve de las lecturas puede quedar ser como esta: El profeta Isaías, en la primera lectura, Dios envía a su Siervo, que esta sostenido por Él , ha recibido el Espíritu y tiene la misión de liberar y devolver la esperanza al pueblo “Mirad a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco” El salmo es un himno de alabanza por señorío de Dios sobre toda la creación y por la llegada a nosotros de su siervo “El Señor bendice a su pueblo con la paz” En la segunda lectura, del libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro anuncia a Jesús, el Mesías de Dios, el portador  en plenitud del Espíritu “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que paso haciendo el bien” En el evangelio, Jesús es presentado como el enviado del Padre: Jesús es Hijo de Dios “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”

En esta Solemnidad del Bautismo del Señor, vemos como en Jesús se manifiesta la Gloria de Dios y su Gracia. La epifanía o manifestación no es solo la que ocurre el día en que celebramos los Reyes Magos, en Jesús todo es Epifanía.

Cuando Jesús fue bautizado hubo una gran manifestación, una nueva Epifanía, se oyó la voz del Padre, se vio al Espíritu Santo descender sobre el Hijo de Dios encarnado. Es una manifestación de Dios Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es la primera vez que aparecen las tres personas divinas juntas. El Padre muestra al Hijo, lo consagra, y lo unge, con el Espíritu Santo.

Los cuatro evangelios narran el bautismo de Jesús, y todos coinciden en el dato: Espíritu Santo baja y unge al Señor, del mismo modo, como hemos leído en la primera lectura del profeta Isaías, con el simbolismo de la teofanía Dios revela su gloria “Mirad a mí Siervo” y “Luz de las naciones” Jesús, sin ser pecador ,y a pesar de que Juan lo intentara disuadir  para que no se bautizara,  espera su turno para ser bautizado, haciéndose solidario con los pecadores, con un gran significado “soy yo el necesito que me bautices, ¿y tú acudes a mí?”: Dios se hizo hombre, tomó condición humana, se solidarizó con el hombre para salvarlo, por lo que Jesús responde a Juan “Conviene que así cumplamos toda justicia”

Juan bautiza a Jesús con agua, que prepara para recibir al Espíritu Santo.  Todos los evangelistas insisten en la diferencia entre bautismo con agua y con Espíritu Santo y fuego, que nos recuerda a Pentecostés “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. Ese Espíritu que desciende va a hacer de toda la vida de Jesús una Epifanía, una manifestación constante y continua; todos sus milagros, sanaciones, exorcismos, todo Él es Epifanía. Esta solemnidad nos prepara para que cada domingo, cada día, sepamos encontrar la manifestación de Nuestro Señor en lo cotidiano, en el día a día, para encontrar Dios hecho hombre.

Renovemos nuestro bautismo y nuestro encuentro con Dios, como hijos suyos que somos, acogiendo y cumpliendo su voluntad, poniendo nuestras miradas y corazones en Él y en nuestros hermanos.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

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