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PADRE DE LA VALENTÍA CREATIVA

Continuamos con nuestra reflexión sobre la figura de S. José de la mano del Papa Francisco en la encíclica Patris Corde, Corazón de Padre. Reflexionamos este mes el punto “San José, padre de la valentía creativa” Ante las dificultades de la vida tenemos dos opciones una detenernos y bajar los brazos, otra, aceptar la situación e ingeniar y ser creativos de alguna forma para superar esas dificultades.

En los evangelios de la infancia, San José era el milagro con el que Dios salvó al Niño y a su Madre. José ante la falta de espacio en la posada, de un establo, con ingenio y creatividad, hace un lugar acogedor para el nacimiento de nuestro Señor. Ante la amenaza de Herodes y avisado en sueños, planea tácticamente y creativamente la huida a Egipto.
Aparentemente da la impresión de que el mundo está a capricho de fuertes y poderosos, pero la buena noticia del Evangelio es, pesar de la arrogancia y la violencia, que Dios siempre encuentra un camino para cumplir su plan. Es transformar la dificultad y el problema en oportunidad, con la confianza puesta en Dios. Es la valentía creativa que tuvieron aquellos amigos del paralítico ante la dificultad de la multitud, con ingenio y creatividad desmontaron el tejado e hicieron descender la camilla con el paralítico (Lc 5, 17-26). José, el carpintero, haciendo uso de su creatividad, y como diríamos hoy con nocturnidad y alevosía, en contra de que pensaba y quería Herodes el Grande, organiza la marcha a Egipto. O la creatividad mostrada durante la pandemia, creatividad que ha hecho posible la comunión y el acercamiento en el aislamiento. Es la valentía creativa de los que no se frenan ante la adversidad.
Desconocemos datos sobre la estancia de María, José y el Niño en Egipto. No hace falta mucha imaginación para intuir que necesitaron comer, trabajar, una casa donde alojarse y afrontaron las dificultades y problemas concretos como cualquier familia. La Sagrada Familia tuvo que afrontar problemas concretos como todas las familias, como muchos de nuestros hermanos y hermanas migrantes que incluso hoy arriesgan sus vidas forzados por las adversidades y el hambre. El papa Francisco cree “que san José sea realmente un santo patrono especial para todos aquellos que tienen que dejar su tierra a causa de la guerra, el odio, la persecución y la miseria.”

XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 10/10/2021

Nuestra comunidad parroquial en este domingo vigésimo-octavo del tiempo ordinario, una vez puesto en marcha el curso pastoral, celebra la misa del envío de todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, tarea o misión en las catequesis de nuestra parroquia. Se llevará a cabo mediante el rito de envío, profesión de fe y compromiso, y bendición.

La lectura del libro de la Sabiduría: “Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza” nos ofrece uno de los pensamientos más bellos sobre la sabiduría, y decómo esta nos perfecciona humanamente,

y como leemos en el salmo, hace que adquiramos un corazón equilibrado “Para que adquiramos un corazón sensato”. En la segunda lectura la Palabra de Dios llega al interior, a lo más profundo del hombre “La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón”. El evangelio habla acerca del seguimiento de Jesucristo, que supone no solo cumplir los mandamientos de la ley de Dios sino también renunciar a todo lo que puede impedirnos ser sus discípulos “Vende lo que tienes y sígueme”.

En la primera lectura, el don de la sabiduría enseña a los hombres a ser divinos, porque es la riqueza más alta “Con ella me vinieron todos los bienes juntos, tiene en sus manos riquezas incontables”. Con ella se aprende a discernir lo que vale y lo que no vale en nuestra existencia, en nuestras vidas. Las personas vacías, las que carecen de interioridad, prefieren el oro, la plata y las piedras preciosas; el dinero y el poder. Pero quien elige la sabiduría aprende a dar un sentido distinto a la vida y a la muerte; al dolor y al hambre; al sufrimiento y la desesperación. Con ella vienen riquezas, valoraciones y sentimientos que no se pueden comprar con todo el dinero o el oro del mundo. Porque la verdadera sabiduría enseña a tener y vivir con dignidad.

La lectura de la carta a los Hebreos ofrece una reflexión sobre la Palabra de Dios. Esa Palabra, pues con ella caminamos por la vida, es como una espada de dos filos que llega hasta lo más profundo y hondo del corazón humano; descubre nuestros sentimientos, nuestras debilidades, nos hace confiarnos a nuestro Dios. Pues esa palabra no es ni ideología, ni filosofía, ni algo vacío, es sabiduría. Esta lectura esta muy en línea con la que hemos leído del libro de la Sabiduría. La Palabra de Dios es para el cristiano la fuente de la sabiduría.

El Evangelio nos presenta dos escenas diferentes sobre la radicalidad del seguimiento.

La primera escena presenta a un hombre joven, honrado y piadoso, que pregunta a Jesús sobre la Vida dispuesto a cuestionarse su vida “¿Qué haré para heredar la vida eterna?” ante esta pregunta el joven pretende captar la benevolencia de Jesús llamándolo “Maestro bueno”. Con la pregunta lo que pretende el joven es ganarse y formar parte de la vida futura o del mundo futuro, lo que muchos de nosotros entendemos por salvarse.

Jesús antes de dar la respuesta a la pregunta da un toque de atención “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. La respuesta a la pregunta la hace haciendo referencia a cinco mandamientos, a estos añade no estafarás que no aparece en del Decálogo. Jesús no habla de los tres primeros mandamientos, amaras a Dios, no pronunciar su nombre en vano, santificar las fiestas, para salvarse hay que portarse bien con el prójimo. Cuando el protagonista le dice que eso lo cumple desde joven, Jesús lo mira y con cariño le propone algo nuevo, que deje de pensar en la otra vida y que piense en esta, dándole un sentido nuevo. Le pide que cambie de orientación, renunciando a sus bienes, pues hasta entonces aun cumpliendo los mandamientos el joven era el centro de su vida, ahora le propone primero los pobres y luego de forma definitiva Jesús mismo al que debe seguir para siempre. La reacción del joven ante el vender, dar, seguir de Jesús hace todo lo contrario, se aleja “porque era muy rico” una actitud que pierde la vida eterna, pues cumple los mandamientos, pero pierde seguir a Jesús y dar plenitud a su vida aquí y ahora en esta vida, en la tierra.

La segunda escena Jesús completa la enseñanza sobre el peligro de las riquezas y el problema de los ricos, y el modelo radical de seguimiento de los discípulos. Las palabras de Jesús, para los discípulos, es algo desconcertante para su mentalidad judía, pues para ellos las riquezas son una bendición de Dios “Entonces ¿Quién puede salvarse?”. La intervención de Pedro contrasta la actitud de los discípulos con la del joven rico “nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido”

La respuesta de Jesús enumera siete renuncias como símbolo de la renuncia total que tendrá su recompensa. Mientras a Salomón en la primera lectura decía que, con la sabiduría “me vinieron todos los bienes juntos”, a los discípulos, en el Evangelio, la abundancia de bienes les viene por el seguimiento de Jesús. 

Que el Señor, la Sabiduría, nos guíe y sea nuestra fuerza en el seguimiento, en las tareas catequéticas y evangelizadoras.

Feliz domingo y feliz semana.

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 03/10/2021

Las lecturas acerca del matrimonio dominan la liturgia de este domingo vigésimo-séptimo del tiempo ordinario. La realidad del divorcio se ha penetrado tanto en nuestra sociedad, que afecta a muchas familias cristianas, es bueno recordar el ideal propuesto por el Génesis de la unión plena. Existen motivos para que los que sigan unidos den gracias a Dios, pedir por los que se encuentran en crisis y por los que han emprendido una nueva vida.

En la lectura del libro del Génesis leemos como Dios vio que no era bueno para el hombre la soledad, y decide hacer a alguien como el hombre para que le ayude “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude” Ninguno es superior al otro y están llamados a unirse y complementarse, esta unión cuenta con bendición de Dios, así la cantamos en la antífona del salmo “Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida”. En la lectura de la carta a los Hebreos, nos recuerda que Cristo, nos ha santificado por su muerte y resurrección, nos llama hermanos suyos, ya que también nosotros, como él, procedemos de Dios nuestro Padre “El santificador y los santificados proceden todos del mismo”. En el evangelio los fariseos ponen a prueba a Jesús ante la postura por el divorcio “¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?” y porque Moisés permitió el divorcio.

La primera lectura, leemos parte del segundo relato de la creación. En el leemos como Dios ante la soledad del hombre le hace una compañera con la misma dignidad que el hombre. Dios no ha creado al hombre para vivir en soledad, sino en relación, en compañía. La compañía de los animales domésticos es buena, pero es insuficiente. Adán da a cada uno su nombre; con ello se quiere significar que ejerce dominio y señorío sobre ellos. Pero no basta y ambos se unirán y ya no serán dos sino una sola carne “¡Esta sí que huesos de mis huesos y es carne de mi carne!”  Esta unión vence la soledad del hombre y establece una relación plena, satisfactoria, regocijante, con quien es igual que él. Una unión que, vivida en todo su esplendor y belleza, unifica. Unifica las fuerzas de la inteligencia, que se orientan hacia la vida en común y familiar. Unifica las fuerzas de la voluntad, que acepta el querer de la persona amada y tiende a hacer el bien. Unifica el corazón, centrándolo en el otro.

Unifica las experiencias de la vida “Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”, que son vividas en referencia a la experiencia fundamental, que es la experiencia familiar cuyos frutos son los hijos, “renuevos de olivo” como leemos en salmo, es una unión que cuenta con la bendición de Dios.

La carta a los Hebreos, Jesús hermano de los hombres, por su pasión y muerte, nos lleva a su misma gloria y perfeccionamiento, llegando a santificarnos como el mismo “El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos”.  Es el Hijo que viene a ser nuestro hermano, se pone a nuestra altura, un poco inferior a los ángeles, para que sintamos la fuerza del hermano. Es el mismo Hijo de Dios y hermano nuestro que se compadece de nosotros y da vida por nosotros, haciéndose solidario con nosotros los hombres, sus hermanos.

En el evangelio los fariseos quieren probar a Jesús y ver su postura ante el divorcio. En la época de Jesús, existía dos escuelas o corrientes de pensamiento judío, una conservadora, la escuela de Shamai, que enseñaba que la única razón válida para el divorcio era el adulterio o la infidelidad. Y otra más liberal, la escuela de Hillel, que enseñaba que un varón judío podía divorciarse casi por cualquier causa. Los fariseos queriendo saber si Jesús apoyaba una u otra, le preguntaron si era permitido divorciarse por cualquier motivo y la razón por la que Moisés autorizó el divorcio. En el evangelio leemos la respuesta de Jesús: “Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto…”

Lo primero que el Señor aclara es que nunca estuvo en los planes ni en la voluntad de Dios el divorcio, pero que a causa de la dureza de los corazones Moisés reguló el divorcio en ciertas circunstancias, especialmente para protección de las mujeres.

De manera que Jesús, no apoya a ninguna de las corrientes, “lo que dios a unido que no lo separe el hombre”, con estas palabras Jesús da y eleva al matrimonio a la dignidad de sacramento.

Al final leemos como Jesús pone de modelo a los niños “de los que son como ellos es el Reino de Dios”, estos no tienen prejuicios, están abiertos a cualquier novedad, no están atados al pasado, a tradiciones, a enseñanzas, a saberlo todo. El niño es lo nuevo, el futuro, el adulto, es lo conocido, la experiencia, el pasado.

Que el Señor nos ayude a ser como niños y a participar del Reino de Dios.

Feliz domingo y feliz semana.

 

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 26/09/2021

 

Vigésimo-sexto domingo del tiempo ordinario en el que celebramos el 107º Día Mundial del Migrante y del Refugiado. El tema elegido para este día  “Hacia un nosotros cada vez más grande” inspirado en el llamamiento de Francisco a que “al final ya no estén los otros sino sólo un nosotros” (Fratelli Tutti, 35). “Y este nosotros, universal debe hacerse realidad en primer lugar dentro de la Iglesia, que está llamada a crear comunión en la diversidad”. El mensaje presta especial atención al cuidado de la familia común, que, junto con el cuidado de la casa común, tiene como objetivo ese nosotros que puede y debe ser cada vez más amplio y acogedor.

Una síntesis para las lecturas de este domingo poder ser: en la lectura del libro de los Números: ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el Espíritu del Señor y profetizara! y el Evangelio: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro” nos advierten sobre la cerrazón espiritual en la que caemos a veces no queriendo reconocer la acción de Dios en los hermanos de otras confesiones, incluso de otros grupos católicos distintos de los nuestros. La acción del Espíritu ayudará a cumplir la misión y nos alegrará el corazón, así lo cantamos en la antífona del Salmo “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”  El apóstol Santiago, en la segunda lectura, da un ejemplo de cómo los cristianos no podemos callar ante la corrupción, la injusticia o la explotación de los trabajadores: “El jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando” El mismo Evangelio nos llama a evitar no solo el pecado, sino cuanto puede conducirnos a él: “Si tu mano te induce a pecar, córtatela”.

La primera lectura recuerda bastante a lo que cuenta el Evangelio. Durante la travesía por el desierto, Moisés se queja a Dios por lo numeroso del pueblo y la dificultad de encargarse de todos los problemas. Dios le responde y le hace elegir a setenta ancianos sobre los que bajará el Espíritu y le ayudará a cumplir la tarea, dos de los elegidos no se presentan, pero el Espíritu también se posó sobre ellos y comenzaron a profetizar, lo que provoca la indignación de Josué que pretende que Moisés se lo prohíba.

La respuesta de Moisés no era la esperada ¿Es que estás tú celoso por mí?. Concluyendo Moisés con el deseo de que Espíritu se pose en todos y que todos profeticen. Este mismo espíritu es el que invita a la Iglesia de hoy, es decir a todos y cada uno de nosotros, a anunciar el Evangelio, la Buena Noticia.

La lectura de la carta de Santiago habla a los ricos, denunciando que no es lícito acumular injustamente bienes, robando, matando o impidiendo que otros tengan los necesario. Se trata de la riqueza que se posee por la injusticia y la sinrazón “Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego”. Por ello son los ricos deshonestos, que ponen su seguridad en las riquezas acumuladas a base de abuso, los que reciben las palabras directas de esta invectiva moralizante de Santiago. La riqueza a consta de la injusticia, y de la acumulación de lo que no es necesario, mientras otros pasan hambre, necesidades o no tienen trabajo, es verdaderamente antievangélica. Esta lectura nos trae a memoria la Ley de Santidad del Levítico y del Deuteronomio, y de dentro de ellas a las leyes humanitarias y sociales. Los salarios injustos son un pecado grave, aunque este quede reflejado en un contrato o acuerdo suscrito por un trabajador en situación de grave de subsistencia, nunca justifica un salario injusto. Las palabras del apóstol Santiago a la vez a que nos alertan del vano afán de los vienes materiales, constituyen una fuerte llamada a usarlos en perspectiva de solidaridad y del bien común.

La lectura del Evangelio, muy semejante a la primera lectura, es uno de esos episodios que contienen un significado profundo. Trata del hecho de que alguien que no es de los seguidores de Jesús, expulsa demonios en su nombre. Juan, al igual que Josué en la primera lectura, tiene celos y quiere impedirlo. Jesús no lo permite y aprovecha la ocasión para enseñar a los discípulos que Dios puede obrar cosas buenas incluso fuera su circulo y que puede colaborar en la causa del reino de Dios de diversos modos. Jesús nos anima a no tener celos y alegrarnos de que alguien externo obre el bien en nombre de Cristo. Incluso en la misma Iglesia a vivir la comunión con las diversas realidades eclesiales. Frente a la postura de ver enemigos en todas partes, Jesús nos enseña a ver amigos “el que no está contra nosotros, está a favor nuestro” como nos ha dicho Jesús en otra ocasión, el peligro viene del interior del hombre, de lo que sale de dentro.

“Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga” y de las tendencias negativas, la mano, para lo que hacemos, el pie, para sitio a donde nos dirigimos y el ojo, para lo que miramos o dejamos de mirar, en ocasiones ante la injusticia miramos hacia otro lado o dejamos de mirar.

Que el Señor y por la intercesión de María, sepamos alegrarnos por todo gesto e iniciativa de bien, sin envidias ni celos, usar y administrar sabiamente los bienes para el bien común.

Feliz domingo y feliz semana.