II Domingo Del Tiempo Ordinario

15/01/2023

Entramos en el tiempo ordinario durante el cual escucharemos las enseñanzas de Jesús y lo acompañaremos en su vida pública, lo haremos de la mano del Evangelio según S. Mateo, aunque estos dos primeros domingos lo hacemos de la mano del de S. Juan. El domingo anterior celebrábamos la Solemnidad del Bautismo de Jesús, domingo que podemos decir que hace de bisagra, pues va cerrando el tiempo de Navidad para adentrarnos en el tiempo ordinario, pues aún en este segundo domingo del tiempo ordinario sentimos los ecos de la Navidad, en él leemos el testimonio del Bautista acerca de Jesús “Este es el cordero de Dios”.

Una breve síntesis de las lecturas puede ser esta: el profeta Isaías describe la vocación y la misión profética del siervo de Yahvé. La llamada de Dios y el encargo de transmitir la salvación a todas las gentes, desde los comienzos del cristianismo se ha visto en esta figura “luz de las naciones” a Jesús. En el salmo refleja la actitud de obediencia del Siervo a la voluntad de Dios que se ha hecho presente en la vida del creyente, el cual responde con el deseo precisamente, tal y como cantamos en la antífona, de hacer la voluntad de Dios “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” S. Pablo en la primera carta a los Corintios, nos dice que somos comunidad, somo Iglesia, pueblo santo y que estamos unidos a los invocan el nombre de Jesús “a los santificados por Jesucristo”. El Evangelio nos trae el testimonio acerca de Jesús por parte de Juan el Bautista “este es Aquel de quien yo dije…”

La lectura del segundo de los cuatro cánticos del Siervo de Isaías nos trae la misión universal del Siervo. El siervo es llamado por Dios, ya desde el seno materno “me formó desde el vientre como siervo suyo” para reunir a Israel que andaba disperso “para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel” y a la vez ser luz de las naciones “para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”  Nosotros creemos que en Jesús es en quien mejor se han cumplido las profecías y esperanzas en ese futuro Siervo de Dios, de quien se afirma su misión universal desde el principio de los planes de Dios que sobrepasan los limites del pueblo de Israel “Te hago luz de las naciones”

S. Pablo en la carta a los Corintios nos invita a reflexionar sobre nuestras posturas, Corinto fue una ciudad de mucha vitalidad, con dos puertos de mar, con muchas actividades comerciales y sociales, era pagana y con muy mala fama en cuanto a su moral y costumbres. Esto le da mayor actualidad, la lectura no trata solo de que nos enteremos de que hace más de veinte siglos la comunidad tenía tal o cual problema, sino que nos interpela a reflejarnos en esa comunidad de Corinto como si se tratara de un espejo, y que procuremos que nuestros caminos vayan coincidiendo con los de Dios, de sentirnos unidos a los que creen en Dios “llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”, y a sentirnos unidos interiormente por la gracia de Dios y universalmente con todas las comunidades esparcidas por el mundo.

En el evangelio, Juan el Bautista, el precursor, el que prepara los caminos, anuncia al Mesías ya presente, da testimonio de Jesús como “Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” y “este es el Hijo de Dios” al que no conocía y sobre el que se posa el Espíritu de Dios, al cual ve descender sobre Él en forma de paloma “He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él”.

Son muchos los títulos que dan testimonio de quien es Jesús en todas las lecturas de hoy: el Enviado de Dios, el Mesías, el Siervo, Hijo de Dios, el Amado y preferido del Padre, Señor nuestro. Pero sobre todo destacamos hoy el título que le da el Bautista “Cordero de Dios” pues es un título cargado de mucho simbolismo y de gran resonancia bíblica, pues en Jesús vemos cumplidos los recuerdos y figuras del aquel cordero pascual con cuya sangre se marcó las puertas de las casas de los judios en Egipto, que fue el inicio del Éxodo y de la liberación de Israel. También nos recuerda a los corderos que se sacrificaban en el Templo, ahora es Jesús el cordero que se ofrece a si mismo se hace verdadero Cordero en la cruz que se entrega por la humanidad y ofrece la salvación para todos.   Este mismo apelativo que le da el Bautista “Cordero de Dios” lo repetimos en diferentes momentos de la eucaristía: en el Gloria “Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre…”, después de darnos la paz en el Agnus Dei “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad…”, y seguidamente con la invitación que nos hace el sacerdote para comulgar “Mirad, este es el Cordero de Dios …”

Pues que esta experiencia de encuentro con el Señor Resucitado, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos de fuerzas para dar testimonio del amor de Dios manifestado en Jesucristo nuestro Señor.

Feliz domingo y feliz semana.

Solemnidad del Bautismo del Señor

08/01/2023

La Solemnidad del Bautismo del Señor une el tiempo litúrgico de la Navidad, que concluimos hoy, con el comienzo del tiempo ordinario. Mientras en las celebraciones de los días anteriores resaltábamos la humanidad del Hijo de Dios, Dios encarnado y hecho hombre, en esta solemnidad resaltamos su divinidad.

Una síntesis breve de las lecturas puede quedar ser como esta: El profeta Isaías, en la primera lectura, Dios envía a su Siervo, que esta sostenido por Él , ha recibido el Espíritu y tiene la misión de liberar y devolver la esperanza al pueblo “Mirad a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco” El salmo es un himno de alabanza por señorío de Dios sobre toda la creación y por la llegada a nosotros de su siervo “El Señor bendice a su pueblo con la paz” En la segunda lectura, del libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro anuncia a Jesús, el Mesías de Dios, el portador  en plenitud del Espíritu “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que paso haciendo el bien” En el evangelio, Jesús es presentado como el enviado del Padre: Jesús es Hijo de Dios “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”

En esta Solemnidad del Bautismo del Señor, vemos como en Jesús se manifiesta la Gloria de Dios y su Gracia. La epifanía o manifestación no es solo la que ocurre el día en que celebramos los Reyes Magos, en Jesús todo es Epifanía.

Cuando Jesús fue bautizado hubo una gran manifestación, una nueva Epifanía, se oyó la voz del Padre, se vio al Espíritu Santo descender sobre el Hijo de Dios encarnado. Es una manifestación de Dios Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es la primera vez que aparecen las tres personas divinas juntas. El Padre muestra al Hijo, lo consagra, y lo unge, con el Espíritu Santo.

Los cuatro evangelios narran el bautismo de Jesús, y todos coinciden en el dato: Espíritu Santo baja y unge al Señor, del mismo modo, como hemos leído en la primera lectura del profeta Isaías, con el simbolismo de la teofanía Dios revela su gloria “Mirad a mí Siervo” y “Luz de las naciones” Jesús, sin ser pecador ,y a pesar de que Juan lo intentara disuadir  para que no se bautizara,  espera su turno para ser bautizado, haciéndose solidario con los pecadores, con un gran significado “soy yo el necesito que me bautices, ¿y tú acudes a mí?”: Dios se hizo hombre, tomó condición humana, se solidarizó con el hombre para salvarlo, por lo que Jesús responde a Juan “Conviene que así cumplamos toda justicia”

Juan bautiza a Jesús con agua, que prepara para recibir al Espíritu Santo.  Todos los evangelistas insisten en la diferencia entre bautismo con agua y con Espíritu Santo y fuego, que nos recuerda a Pentecostés “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. Ese Espíritu que desciende va a hacer de toda la vida de Jesús una Epifanía, una manifestación constante y continua; todos sus milagros, sanaciones, exorcismos, todo Él es Epifanía. Esta solemnidad nos prepara para que cada domingo, cada día, sepamos encontrar la manifestación de Nuestro Señor en lo cotidiano, en el día a día, para encontrar Dios hecho hombre.

Renovemos nuestro bautismo y nuestro encuentro con Dios, como hijos suyos que somos, acogiendo y cumpliendo su voluntad, poniendo nuestras miradas y corazones en Él y en nuestros hermanos.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

Solemnidad de la Epifanía del Señor

 06/01/2023

Celebramos hoy la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en ella recordamos la visita de unos magos o sabios de oriente a Nuestro Señor. Esta fiesta es conocida popularmente como el día de los Reyes Magos, jornada entrañable de regalos para los niños y los no tan niños, pero hay que saber pasar del aspecto mas popular de la fiesta al aspecto fundamental, es decir la Epifanía o Manifestación del Mesías a los pueblos paganos.

La ambientación de las lecturas puede ser esta: en la adoración de los Magos se cumple la profecía de Isaías, donde Jerusalén ya no es solo para los judios sino también para todas las naciones de la tierra: “La gloria del Señor amanece sobre ti. Caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora”. La Buena Noticia se extiende a todos los pueblos, a toda la humanidad como cantamos en el salmo “Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra” En la carta a los Efesios, S. Pablo el apóstol de los gentiles, nos dice toda la humanidad, sin excepción, es destinataria de la salvación realizada por Cristo: “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, …” La estrella que vieron los magos simboliza la luz de la fe “Porque hemos visto salir su estrella, y venimos a adorarlo” Es la estrella que guio a los Magos de Oriente hasta Cristo, la salvación no es solo para los judíos sino también para todo el mundo.

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar, meditar y rezar sobre los Magos y su camino en busca del Mesías. Navidad y la Epifanía son dos momentos de único acontecimiento, en Navidad celebramos la presencia visible de Dios encarnado en medio de nosotros y en la Epifanía celebramos como se ha manifestado Dios que se ha encarnado, es la Palabra encarnada. En Epifanía celebramos que la Navidad adquiere carácter universal para toda la humanidad representada en los Magos.

Según la tradición los Magos eran hombres sabios, estudiosos de los astros, escrutadores del cielo, en un contexto cultural que atribuía a las estrellas un significado y un influjo sobre la vida y el quehacer diario. Los Magos representan a los hombre y mujeres en busca de Dios en las diferentes religiones y filosofías, una búsqueda que no acaba nunca. Los Magos nos indican el camino que debemos recorrer en nuestra vida. Ellos buscaban la Luz verdadera, siguiendo una luz ellos buscaban la Luz “Y la estrella que habían visto en oriente los guio hasta que llegó y se paró encima de donde estaba el niño” Siempre hay personas que se sienten interpeladas por el mensaje de la estrella y encuentran al Niño que nos trae la ternura de Dios, son personas que iluminadas por la luz de la estrella encuentran el camino y llegan hasta Él. Una estrella que brilla para todos como nos dice el profeta Isaías “Caminaran los pueblos a tu luz, …”, pero ignorada e indiferente para muchos, todos la pueden ver, pero no todos la siguen, unos incluso la persiguen para eliminarla. Es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo por los poderes políticos e indiferencia por los dirigentes religiosos. Solo quienes buscan el reino de Dios y su justicia verán su estrella y su luz.

En su camino, los Magos encuentran muchas dificultades o tentaciones, dos de ellas son, primero la tentación del poder, y segundo la tentación de ignorar la pequeñez. En la primera los Magos, cuando llegan a Jerusalén van al Palacio de Herodes, el rey, porque consideran algo normal y natural que el nuevo rey nazca en el palacio real. Es en este contexto en el que pierden de vista la estrella y se encuentran con el engaño de Herodes, que muestra interés por el Niño, no para adorarlo, sino para eliminarlo. Herodes es un hombre de poder que solo ve en el otro un rival, y en el fondo considera a Dios como rival, este momento es para los Magos un momento de oscuridad, de desolación, pues habían perdido de vista la estrella que los guiaba. Pero, consiguen superar esta crisis por medio de las Escrituras, que les habla por medio de las profecías, que les indica que nacerá en Belén, la ciudad de David. Así debe ser también para nosotros, que nos dejemos interpelar, escuchar a Dios y reflexionar su Palabra dada en las Sagradas Escrituras, y por el mismo Jesús que es la Palabra encarnada. En ese momento, al escuchar y ser interpelados por las profecías de las Escritura, retoman el camino y vuelven a ver la estrella, ellos representan a todos los hombres de buena voluntad, que se dejan guiar e iluminar por la estrella, que buscan lo bueno y verdadero, “Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría”

Llegados a Belén: “Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre” en este momento pueden caer en otra crisis, en otra dificultad o tentación, la de rechazar la pequeñez, pero, sin embargo, no cayeron y adoraron al Mesías, a la Palabra encarnada, “y cayendo de rodillas, lo adoraron” ofreciéndoles sus dones, oro incienso y mirra, dones cargados de mucho simbolismo “después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro incienso y mirra”. Elementos que simbolizan la riqueza, el poder, y el prestigio. El oro como rey, el incienso como Dios, y la mirra como hombre sujeto a la muerte, preludio de su pasión.

La estrella que los había acompañado por el camino, ahora los introduce en el misterio, guiados por el Espíritu reconocen que los criterios de Dios son muy distintos a los de los hombres, Dios no se manifiesta en las potencias de este mundo, sino que nos habla en la humildad de su Amor. El amor de Dios es grande, por supuesto que sí, el Amor de Dios es potente, no cabe duda, pero el amor de Dios es ante todo humilde, muy humilde. Los Magos son modelos de conversión a la fe que han dado más crédito a la bondad de Dios que al aparente esplendor del poder.

Que la luz del Niño nacido en Belén y que está acostado en un pesebre inunde nuestros corazones y nos acompañe siempre.

Felices Reyes.

En este día de la Epifanía se suele anunciar las diferentes fiestas y solemnidades movibles del año. Así pues que sabed, queridos hermanos y hermanas, que la Gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación.

Solemnidad Madre de Dios

01/01/2023

Celebramos hoy la Solemnidad de María Madre de Dios, con la que concluimos la octava de Navidad, la cual comenzábamos celebrando a Jesús, hijo de María, y la terminamos hoy celebrando a María Madre de Jesús. Aunque el protagonista de toda la Navidad es Jesucristo la solemnidad de hoy es el recuerdo de la Madre en la fiesta del Hijo. Es la fiesta mariana más importante y seguramente la más antigua, pues todo lo que podemos decir de María depende de la vocación y llamada a ser Madre del Mesías, Madre de Nuestro Señor. Madre de Dios argumenta todos los dogmas marianos.

Iniciamos un Año Nuevo y dejamos atrás otro año, que ha seguido marcado aún por los últimos coletazos de la pandemia, aunque nuestros hermanos chinos lo están pasando fatal por la misma, un año marcado también por una elevada inflación y para colmo la guerra en Ucrania que parece prometer ser larga; y en el último día del año, el papa emérito, Benedicto XVI, ha sido llamado a la casa del Padre, desde aquí nos unimos a las oraciones por su eterno descanso. Pues a pesar de todo, iniciamos el año con bendiciones y con los mejores deseos. También celebramos hoy la LVI Jornada Mundial de la Paz cuyo lema este año es: Nadie puede salvarse solo

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: En la primera lectura, del libro de los Números, nos habla de como en el antiguo Israel, el sacerdote proclamaba una bendición solemne sobre el pueblo. “Invocarán mí nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré” La presencia benefactora de Dios aseguraba protección, paz y prosperidad al pueblo. El salmista retoma la bendición de la primera lectura, nos invita a contemplar la salvación de Dios no solo a Israel, sino a todas las naciones. “Que canten con alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra”

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz” Dios nos bendice, y al mismo tiempo nos invita a bendecir, y este año que comienza también queremos sea bendecido por el Señor. Comenzamos el año en presencia de Dios y con nuestras esperanzas puestas en Él, acompañados de la mano de María, Madre de Nuestro Señor, pidiendo por la paz en el mundo, y en especial en Ucrania, una paz que es más que una ausencia de conflictos, se trata como dice el papa Francisco en su mensaje para esta jornada, “promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza”  que nos recuerda a su oración en la Plaza de España de Roma ante la imagen de la Virgen Inmaculada, de este pasado 8 de diciembre: “Virgen Inmaculada habría querido traerte hoy el agradecimiento del pueblo ucraniano por la paz que llevamos tanto tiempo pidiendo al Señor. En lugar de eso, aún debo traerte la súplica de los niños, de los ancianos, de los padres y madres, de los jóvenes de esa tierra atormentada, que tanto sufre”

La segunda lectura, de la carta del apóstol S. Pablo a los Gálatas, nos anuncia que con el nacimiento de Jesús la humanidad ha alcanzado una transformación profunda: somos hijos adoptivos de Dios, podemos tener con Él una relación cercana y familiar “Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer”

El evangelio de hoy, resalta que los pastores, los más humildes, las gentes sin clase, los que no tienen estima social, son los primeros que van a contemplar lo que el ángel les había anunciado, y encuentran al niño según le han dicho “acostado en el pesebre” Son anunciadores que simbolizan al pueblo de Israel, que por fin reconocen a su Señor, glorifican y alaban a Dios por lo que han visto y oído. Esto provoca asombro y admiración, en los allí presentes, mientras María “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón

Al octavo día, dice el Evangelio, que sus padres llevaron al niño a circuncidar y le pusieron por nombre Jesús que significa Dios salva, es un nombre equivalente a Enmanuel que significa Dios con nosotros. La gracia fundamental de la Navidad es que Dios se ha introducido definitivamente en nuestra historia, se ha hecho uno de nosotros para salvarnos, por medio de su Hijo, al que recibimos por medio de María.

Pues como María, y con su intercesión, escuchemos la Palabra con corazón dispuesto, retengámosla y meditémosla perseverando en ella. Y pidamos también su intercesión por la paz en estos momentos en que el mundo vive la guerra en Ucrania, y las tensiones en el área del Pacífico.      

Feliz Año Nuevo y que María, nuestra Madre, siempre nos acompañe.

Fiesta de la Sagrada Familia

30/12/2022

Celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José, que este año no cae en domingo, pues esta fiesta se suele celebrar en el domingo entre Navidad y la Solemnidad de Madre de Dios el día de Año Nuevo. Los cambios tan vertiginosos que se producen en nuestra sociedad no caben a duda que afectan a nuestra vida social y familiar. Pero nosotros ponemos nuestra mirada en una familia que es nuestro modelo, tal y como es la Familia de Jesús. El trabajo, los valores, la obediencia, la apertura al amor de Dios, la cercanía de esta Familia de Nazaret es nuestro ejemplo a seguir.

La primera lectura, del Eclesiástico, que forma parte de la tradición sapiencial de Israel, muestra el gran valor del cuarto mandamiento “Quién teme al Señor honrará a sus padres”. Hace una firme exhortación a los hijos para que respeten y cuiden de sus padres. Este amor procura el perdón de los pecados y una vida llena de bendiciones. El salmista, en la misma línea, proclama la dicha de que sigue fielmente al Señor alcanzará la bendición de una vida feliz en la familia, con su mujer y sus hijos “Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos” S. pablo en la carta a los colosenses, segunda lectura, hace una llamada a vivir desde un conjunto de virtudes, que se aplican todas ellas a la vida cristiana en general, y que son un camino perfecto de edificación de la vida familiar, teniendo como fundamento y principio de todo el amor “Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta”  En el Evangelio, nos muestra a José responsable del cuidado de la Sagrada Familia, y que siempre obedece tal y como el ángel le anuncia en sueños “Levántate, toma/coge al niño y a su madre…” cumpliéndose lo que dijo el Señor por medio de los profetas.

La primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, un libro que forma parte de la sabiduría judía, de los libros sapienciales. En el encontramos que su autor nos dice que no existe verdadera sabiduría si no hay temor de Dios, entendiendo el temor no como miedo, sino como reconocimiento respetuoso, fiel y obediente a Dios, así lo cantamos en la antífona del salmo “Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos” El sabio hace de la piedad una virtud espiritual y práctica que se muestra y se hace patente en la vida familiar “Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros”. El cuarto mandamiento, del Sinaí manda respetar y honrar a los padres, a los progenitores. La ancianidad no es signo de decrepitud sino de madurez, experiencia y sensatez. Y aunque las familias han cambiado mucho desde el autor del Eclesiástico, el respeto, la honra, el amor debido a nuestros progenitores, a nuestros padres no ha cambiado, no es solo un deber moral reconocerlos, sino que esta gratitud debe ser fruto de nuestro amor hacia ellos “Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza. Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él, y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor”. Acompañemos a nuestros progenitores, a nuestros ascendientes para que no se sientan solos y abandonados, un problema que no es nuevo, pero que en estos últimos años se ha convertido en endémico, nuestros mayores se sienten más solos que nunca, todo ello consecuencia de una sociedad en la que mientras eres útil bien, luego estorbas. 

La segunda lectura, sacada de la carta de S. Pablo a los Colosenses, nos advierte que nuestra fe no es solo cuestión de credos, sino que es una forma de vida que se reviste del amor entrañable y todo lo conlleva aparejado, no seguimos a la cultura y sus roles para ser socialmente aceptados. Nos distingue el amor que brota de la misma fe, un amor que ciñe la unidad familiar “Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta” y que atraviesa culturas, razas y espacios geográficos “Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia”. Seguimos a Jesús, que es el núcleo de nuestra fe, y de ella forma parte la misericordia entrañable, la dulzura, la humildad, mansedumbre, paciencia. El mismo S. Pablo reconoce que el evangelio debe arraigarse en una cultura que a la vez debe transformase desde su interior, y precisamente a eso nos invita, a ser transformadores, desde dentro, de nuestra sociedad.  Nos da una serie de exhortaciones acerca de las relaciones entre maridos y mujeres, y entre padres e hijos, en definitiva, las relaciones familiares, que sobre todo están basadas en el amor y perdón mutuo “Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo”.

En el evangelio Mateo, nos muestra a Jesús ya desde los primeros días de su vida como hombre, amenazado y perseguido, acaba siendo un refugiado en Egipto “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” , tierra que unas veces es un lugar de sobrevivencia y refugio, pues los patriarcas llegaron allá en busca de trigo y alimento, y al mismo tiempo un lugar de esclavitud, de donde precisamente saldrá el pueblo de Israel libre hacia la Tierra Prometida.

Pues precisamente los padres de Jesús, María y José, huyen con él a Egipto y protegen la vida del Niño y de allí vuelven a la Tierra Prometida, dando cumplimiento a la profecía “de Egipto llamé a mi hijo” Se instalan en Nazaret donde crecerá y se desarrollará Jesús “Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno”, siendo la familia de Nazaret la forma como Dios cumple y realiza la salvación.

Feliz día de la Sagrada Familia y Feliz Navidad.